Viernes 3 de Abril de 2026

REFLEXIONES

21 de diciembre de 2017

¡No quiero regalo de Navidad Mamá! Solo quiero más tiempo para jugar juntos

La madre me contó que al oír al hijo tuvo un sobresalto de ternura y frustración al mismo tiempo

 

Ygor es un niño de nueve años, de una de las millones de familias de la clase C en que el padre quedó desempleado. El pequeño debe escuchar a los padres comentan que ellos no serían capaces de comprar cualquier cosa que esta Navidad . El hecho es que se acercó a la madre y le dijo: "Mamá, no quiero regalo de Navidad, sólo quiero que me dedique más tiempo para jugar juntos". La madre me contó que al oír al hijo tuvo un sobresalto de ternura y frustración al mismo tiempo. "De ternura porque entendí que soy más importante que todo para él, y de frustración porque mi hijo se quejaba de que le dedicaba poco tiempo."


Hoy existen miles de tratados de pedagogía para tratar de conocer el alma de los pequeños y, a pesar de todo, siempre hay en un lugar del corazón de ellos algo que no logramos penetrar. Un profesor de mi facultad de psicología nos decía que conocer el corazón de un niño "es más difícil que el teorema de la relatividad".

Él tenía razón. Y lo peor es que podemos caer en la tentación de querer interpretar, sin oírles, lo que ellos prefieran. No nos dimos cuenta que decidimos muchas veces en función de nuestra conveniencia. Los llenamos, por ejemplo, de juguetes para que "se distraían solos". Se entiende: "para que nos dejen en paz". Así, cuando conectamos la televisión a ellos o los dejamos usar el celular "para que queden quietos" viendo un juego o una película. Esto sin preguntar si es lo que más quieren.

uente:Juan Arias

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